Sobre el tiempo perdido. Reflexiones en primera línea de playa

Esto que voy a contar es personal, pero no me importa compartirlo. Puede que a alguien le interese o incluso le sea de utilidad. Quién sabe.

He estado unos días en la playa y, aunque no haya desconectado, creo que puedo decir que he reflexionado de manera provechosa. Me ha ayudado –ya os lo dije por Twitter– el libro de Joe Llorente, que sin ser amigo me ha ayudado más que los que lo son de toda la vida. Quizá porque su experiencia, obviamente, no es la misma que la de mi entorno.

He pensado, a grosso modo, en cosas tales como el tiempo. No el de las conversaciones de ascensor, el otro, el que corre sin darnos cuenta. Pues bien, últimamente me ha agobiado la sensación de perder el tiempo. Sin embargo, en cuestión de meses he aprendido que éste ni se crea ni se pierde: se te transforma. Ahora sé con quién no y con quién nunca. Que de los errores se aprende y también te conducen a destinos inesperados que pueden resultar tremendamente bonitos.

En ‘Espíritu de remontada’, Llorente recomienda reconocer y analizar los errores, pero sin caer en el laberinto. En él me pierdo yo de vez en cuando. No sé si a vosotros también os pasa. Un poco de regocijo en el fango pensaba yo que no hacía daño de vez en cuando. No obstante, es cierto eso de que resta energía. Según voy acumulando años lo noto más. Me canso antes de todo; también de bañarme en mierda. Así que basta de laberintos. Del victimismo también se sale.

La voluntad también se entrena.

Escrito por:

Periodista

Sé el primero en comentar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *